Hombres católicos de Antigua Guatemala:
No hemos nacido para vivir dormidos mientras el mundo se aleja de Dios. Somos hijos de la Iglesia, soldados de Cristo y siervos de Maria Santísima.
Hoy más que nunca hacen falta hombres de rodillas, hombres valientes que no teman proclamar públicamente su fe. El Rosario no es oración de débiles, sino arma de combate espiritual.
Que La Antigua vuelva a ver hombres católicos fieles, firmes y devotos de la Virgen. Que nuestras voces y nuestras oraciones sean testimonio de que la fe aún vive y que los hombres cristianos no estamos dormidos.
¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Santísima Virgen! ¡Viva San José!