Inspirado en la tradición de los cruzados y en la espiritualidad mariana, este nombre evoca la imagen de un ejército espiritual al servicio de la Virgen María.
Es un grupo formado exclusivamente por hombres católicos, comprometidos con el rezo semanal del Santo Rosario en su lengua sagrada y tradicional: el latín. Nuestra identidad se basa en la fe inquebrantable, el orden espiritual, la disciplina varonil y la defensa activa de los valores eternos de la Iglesia.
Porque en latín.
El latín es el idioma sagrado de la Iglesia Católica. Es la lengua en la que se han rezado y conservado las oraciones, misas y documentos más importantes de la fe durante siglos. Usar el latín en el Rosario no es un capricho ni una nostalgia, sino una manifestación de fidelidad a la tradición apostólica.
Estas son las razones principales:
1. Universalidad: El latín une a los católicos del mundo sin importar su lengua nativa. Donde hay latín, hay Iglesia.
2. Doctrina segura: En latín, el contenido doctrinal es estable. No hay ambigüedad en la traducción ni riesgo de distorsión.
3. Sacralidad: El latín no es un idioma común del día a día, lo que le da un carácter sagrado, apartado, digno de lo divino.
4. Tradición viva: Desde San Pedro hasta nuestros días, el latín ha sido la lengua de los concilios, los santos y la liturgia. Rezar en latín es caminar con los santos.
5. Obediencia a la Iglesia: El Concilio de Trento, y más tarde documentos como Veterum Sapientia de San Juan XXIII, enseñan que el latín debe conservarse y promoverse. Es un deber, no una opción.
6. El latín no es sólo un idioma: es la lengua del cielo, la lengua de los santos, mártires y doctores de la Iglesia. Es, además, el idioma oficial de la Santa Madre Iglesia y de su liturgia más venerable.
Rezar el Rosario en latín es un acto de obediencia, unidad y reverencia, que nos enraíza en la Iglesia de siempre, nos eleva por encima del mundo y nos recuerda que el combate espiritual es con armas eternas.
“Esta milicia se pone de pie con rodillas al suelo.”